Reconciliarse consigo misma

Quienes han venido acompañándome en estas semanas de reflexiones en el Blog, se habrán dado cuenta que mi inspiración es sobre cosas que van pasando. Hoy quiero echarles este cuento:

Hace algunos días, me encontré un banner que decía algo así como “ no tiene nada de malo ser gordita sino vestirse como flaca y parecer tamal mal amarrado”. Me reí cantidades con eso y pensé que en algún otro momento me serviría para reflexionar. Hoy la vida vuelve y me encamina con el asunto este y pues aquí les va la historia:

Por asuntos de diligencias, me fui a un reconocido centro comercial con servicio de banco. Una vez solucioné el asunto financiero, me acordé que mi base de maquillaje se estaba acabando y que debía comprar una nueva. Me dirigí a una tienda de maquillaje y luego, de varias pruebas, encontré el tono que consideraba correcto. Iba muy feliz, cuando de otra tienda me pescan para mostrarme su línea de maquillaje europeo mineral, vegano e hipoalergénico. La dependienta tenía un maquillaje de ojos precioso aunque el maquillaje de la piel bastante claro para mi gusto; sin embargo, yo que me creo tan competente en esa materia, pues me dejé tentar por el tema y me dispuse a confiar.

Salvo el humectante para antes de la base, todos los productos que estaban promoviendo eran en formato de polvos sueltos, de colores muy lindos, fragancia exquisita y precios elevados. La chica esta procedió a maquillarme y, al final, sus compañeras decían que me veía maravillosa y cuando me miré al espejo, yo sólo vi lo que nunca pensé: parecía una geisha!!! Me veía la piel más blanca, en un subtono rosado (yo soy morena de subtono amarillo) e increíblemente de ojos pequeños y rasgados (yo soy de ojos grandes). Horrorizada, le dije que ese no era mi tono, pero no atinaba a decir nada más porque reconocía que los productos eran buenos, pero la propuesta de maquillaje maravilloso no era lo que a mí me gusta. Total que traté de darle la oportunidad a esa cara bajo distintos tipos e intensidades de luz pero cada una me mostraba esa desconocida de ojos chiquitos. Al final, no les compré nada y salí despavorida para un baño en donde me retiré esa monstruosidad con un poco de crema de manos y pañuelos de papel.

La cosa es que este episodio con productos caros me hizo acordar del banner aquel y ahí les van mis reflexiones:

Los estereotipos y la moda son condiciones con las que, en cierta forma, se homogeniza la sociedad: todos se ven iguales y sobre eso se otorga un valor. Sin embargo, aun cuando la moda puede ser divertida, no da cuenta de nuestra esencia. Más aún, lo que a ti te gusta, no necesariamente va a satisfacerme y no por ello deja de ser una opción válida.

Seguramente, la dependienta hizo un muy buen trabajo con los productos; la cosa es que los aplicó como a ella le gustaban, no como a mí me funcionan, yo no me sentía capaz de seguir con mi camino con esa careta en mi rostro, yo me desconocía , no me sentía linda y cuando por fin me quité toda esa pasta ahí, sin maquillaje, volví y me saludé: era YO!!. Aclaro que yo soy fanática de jugar con los colores en mi rostro, pero simplemente, en ese instante me di cuenta que no es cuestión de ser maquilladora, es cuestión de conocerte. Volví a la frase de las gorditas y descubrí que el estilo, la moda y lo que te hace sentir bien tiene que ver con esa relación íntima consigo misma, esa relación en la que, sin importar lo que el estereotipo dicte, yo siento bienestar y paz.  

Seguir lo que los demás dicen y creen que es lo mejor ha llevado al aumento en las tasas de patologías de la conducta alimentaria; el estándar de belleza perfecta ha llevado al surgimiento de condiciones como el trastorno dismórfico corporal, ocasionando el incremento en el “consumo” (si, ya es un negocio) de cirugías estéticas y el auge de centros estéticos de garaje con bajos costos y alta mortalidad. Nos hemos vuelto consumidores de belleza a expensas de nuestra identidad, estamos negando nuestra humanidad, nuestro derecho a ser diferentes, a equivocarnos, a no ser perfectos…

Hoy, entonces, les propongo hacernos este trato con nosotros mismos: más allá del espejo, prometo que mi destino y mis decisiones estarán regidas por lo que es conveniente y necesario para mi, mis deseos serán el resultado de conocer mis límites y aceptar mi potencial y, sin importar si a los demás les parece maravilloso, voy a lavar lo que no me gusta y voy a decirlo sin miedo.

La vida, como diría el cantante Juanes, es un ratico y no vale la pena gastarla en agradar a otros con mi apariencia porque no a todos nos queda lo último en tendencias y lo primero que hay que hacer es que yo misma me caiga bien y me sienta bien; de aquí en adelante, todo se da solo porque la buena actitud atrae lo que necesito para estar completa.

¡¡Hagamos que el amor propio sea nuestra moda!!

   

@anabustamanteo

Reconciling with herself

Who have come companied me in those weeks of reflections in the Blog, have realized that my inspiration is about things that have been happening. Today I want to tell us this tale:


Some days ago, I found a banner which said something like this “It doesn’t have anything bad to be a fat woman rather wear as a thin and looks like a tamale tie bad”. I laughed a lot by that and tough in any other moment of my life, that would be useful to reflex. Today life comes back with such affair and so here I tell us the story:


By affairs of diligences, I went to a recognized shopping center with a bank service, once I solved the financial affair, I remember that my base makeup was running out and I must buy a new. So I went to a makeup store, and then of many proofs, I found the tone that I considered correct. I was very happy when from the other shop hold me to show me their makeup line European mineral, vegan and hypoallergenic.

The seller had a beautiful eyes makeup, yet the skin makeup was very clear for my taste; however, I believe myself so competent in that subject, so I let tempt by the topic and prepared me to trust. 


Except for the moisturizer before of the base, all of the products that they were promoting were in loose powder format, of pretty nice color, exquisite fragrance, and high prices.

Such girl proceeded to makeup me and when she finished, her coworkers said that I look wonderful and when I look at the mirror, I just saw what I never have tough before, I looked like a Geisha!!! I looked my skin whiter, in a pink subtone (I am brunette of a yellow sub tone) and unbelievable of little and slanted eyes (I am of big eyes). Horrified, I told her that was not my tone, but I couldn’t accurate to say anymore because I recognized that the products were good, but the purpose of wonderful makeup was not what I like. Total I tried to give the chance for that face under different kinds of light and intensities, but each one showed me that unknown woman of little eyes.

In the end, I didn’t buy them anything and runaway rush to a bathroom where I got rid that monstrosity with a little of hands cream and paper tissues. 


The thing is, by this episode with expensive products made me remember of such banner and here goes my reflections:


The stereotypes and the fashion are conditions by which, in a way, homogenize the society: everybody looks similar and over that gives value. However, even though fashion can be funny, it doesn’t realize about our essence. Even more, what you like, not necessary is going to satisfy me and not for it stops being a valid option.


Surely, the seller made a good job with the products; the thing is that she applied them as she like them, not as these worked on me, I didn’t feel able to continue my way with this mask in my face, I unknown myself, I didn’t feel pretty, and when finally I got rid all that pasta there, without makeup, I came back and greet myself; it was ME!!. I clear I am fanatic to play with the colors on my face, but simply, in that instant I realized that is not a matter of being a makeup artist, is a matter of you know yourself. I returned with the phrase about the chubby women and I figured out that the style, the fashion and what makes you feel good is related to with this intimate relationship with yourself, this relationship in which, without matters what the stereotype says, I feel wellness and peace. 


To follow what the others say and think what the best is, it has raised to the increase in the rates of pathologies of food behavior; the standard of perfect beauty has led to the emergence of conditions such as body dysmorphic disorder, causing an increase in the “consume” (yes, it already is a business) of esthetic surgeries and the rise of esthetic centers with low prices and high mortality. We have become consumers of beauty at the expense of our identity, we are denied our humanity, our right to be different, to mistake, and not be perfected…


Today, therefore, I propose to make this deal with ourselves: beyond the mirror, I promise that my destiny and my decisions will be rule by what is convenient and necessary for me, my desires will be the result of knowing my limits and accept my potential and without matter what to the others seem wonderful, I’m going to wash what I don’t like and I’m going to say it without fear.


Life, as the singer Juanes said, is a while and not worth it spends it in please others with my appearance, because not for all fit the last in tendencies and the first that we should do is that I fit myself well and fell well; from there on, everything is given just because of the good attitude attracts what I need to be complete. 


¡¡Make what the own love be our fashion!!

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